Primera Luna

Ilustración por: Viviana Buitrago Ceballos IG: @vivianabuitragoc

La mejor parte de hacer esta película fue haber conocido la familia campesina que acogió con todo su amor a todo el equipo durante la pre y el rodaje.

NOTA DE INTENCIÓN

Si hay algo realmente mágico sucede en la naturaleza, donde todo nace con la misma facilidad que muere creando un ciclo infinito de vida y muerte en medio del (des)orden perfecto y la armonía de las formas puestas al azar, “la maleza” se convierte en la victoria de la vida en su batalla con el tiempo, abrazándolo todo, cubriéndolo de rebeldía; el canto de los pájaros atraviesa el silencio y espanta la soledad, es al mismo tiempo música y compañía; sentir los árboles es cuestión de olvidar el tacto y afinar el corazón. Otro sol ilumina el campo, otra luna lo visita, otro aire se respira, otra agua es la que baña; una humanidad diferente surge allí, menos vanidosa y ambiciosa, más fuerte y sensible, casi por completo olvidada. Es precisamente esa esencia la que buscará capturar sonido y cámara, fundiéndose con la naturaleza, encontrando la belleza a partir de su forma sin necesidad de modificarla, utilizando los rayos de sol y el sonido del campo, fluyendo a través de él al lado de los personajes interpretados por actores no profesionales, los mismos que inspiran esta historia y que años atrás me dejaron entrar a la intimidad de su casa; el trabajo con ellos consistirá precisamente en lograr esa intimidad ante cámara, dejando que conversen con ella, se acostumbren a su presencia y lleguen a ignorarla. Aprovecharemos lo que teje el paso del tiempo en todo lo que toca, las paredes desgastas, las marcas del fuego en el fogón de leña, los machetes obsoletos por exceso de uso y los matorrales de un cafetal abandonado que a paso lento se acerca a la casa.

Vivir en el campo es estar presente donde ocurre la magia, eso es la primera luna, una obra de la naturaleza mágica, una mezcla entre la magia natural y la naturaleza humana, para eso la filmamos, para atrapar su luz, afinar el corazón, escuchar su música, respirar su aire y tomar su agua, para acompañar la espera y sentir la magia de la luna que transforma a una niña en mujer con su llegada, para compartir con otros la dicha de hacer cine y ser parte de otras vidas, finalmente en el cine lo que se cuenta se vive, para refrescar la memoria, recordar las raíces y plantarlas nuevamente. La Primera Luna es una excusa para conocer sus personajes, descubrir a través de ellos y en ellos la belleza de lo simple, recorrer los antiguos caminos de herradura hechos paso a paso, disfrutar el sabor a leña en las arepas recién hechas, para dejar de sentir el paso del tiempo y arrancar el campo veinticuatro cuadros por segundo del olvido. 

Santiago Londoño.