Sobre Macarena

Raquel Tamaño

Cuando pienso en el rodaje de Macarena, recuerdo primordialmente una cosa: personas que amo estando ahí para contar conmigo una historia sobre personas que amo. Para mi, esta historia, como las que quiero seguir contando, parte de un amor profundo por mis hermanas, por querer contar sus historias, nuestras historias. Por querer narrarlas de una manera compleja y profunda, por querer narrar nuestras dinámicas, nuestras preocupaciones. Por querer entender quiénes fuimos, quiénes somos y por querer capturar eso tan hermoso y doloroso que es para mi el crecer. Macarena fue rodado en mi casa. Actúan mis papás, mi hermana canta. Los extras son amigos, la mamá de Macarena es su mamá real. Siempre existía un deseo por generar un espacio de familiaridad en el set, para que el mismo ambiente inspirara vínculos y facilitara la intuición. El cuarto de las niñas en el corto está lleno de mis cosas y de las de mis hermanas, los cuadros son nuestros cuadros, las cobijas, nuestras cobijas, el nochero, nuestro nochero. Incluso por casualidad me tocó ser extra en una escena y el único vestido que quedaba para mi era el primer vestido que me puse para una fiesta de quinces en mi vida. Todo esto para hacer el intento de enmarcar un pedazo de mi memoria y de nuestra memoria. Para siempre recordarnos y para entender cómo cambiamos. Para decirles que las amo y que nunca quiero que se me vayan. Para decirme a mí que el cambio es necesario y que siempre sigo creciendo. Para que otras se encuentren un poco en mis historias también, como yo me encuentro todo el tiempo en las historias de otras.

Ilustración por Nube IG: @ __nube