Sosteniendo decisiones

Aguante, de David Muñoz

Luisa M. Cárdenas

Cuando una decisión se toma se puede escribir en la arena o en el viento, pero cuando se marca en el cemento o en la piel se hace perecedera. “Aguante” es una palabra que se usa coloquialmente para referiste a una resistencia, sea cual sea. Resistir la vida, una pasión, un problema, una decisión… El esfuerzo de un “aguante” es la determinación de asumirlo como una decisión marcada en la piel o plasmada en el asfalto.

Con Aguante, cortometraje documental dirigido por David Muñoz,nos encontramos ante Jhonatan, quien asimila sus decisiones como marcas definitivas; no hay arrepentimientos, hay objetivos y perseverancia. Se trata de un personaje inmerso en un contexto de multitud, siendo él un representante de la pasión que lleva en sí un gran grupo de personas, a quienes los mueve una fuerte pasión. El cortometraje muestra cómo se prepara una parte de la hinchada del equipo de fútbol Deportivo Independiente Medellín (DIM), La Banda de los Trapos. Pero se enfoca en uno de sus líderes, Jhonatan, un hombre apasionado por su equipo y por su hijo, que actualmente vive en España.

Se trata entonces de un retrato de personaje que se abre al relato de un momento colectivo. Uno clave e importante para La Banda de los Trapos, donde se evidencia la preparación para un clásico: un partido entre el DIM y el Atlético Nacional. Cantidades de telas se expanden por el estadio y, en este relato, nos damos cuenta de todo el esfuerzo que hay detrás de esas banderas gigantes y, sobre todo, comprendemos lo que hay detrás de la euforia que se evidencia a la hora del partido.

Teniendo como contexto el momento de preparación colectiva para el partido, queda la pregunta frente a la narrativa del documental: ¿estamos viendo una historia de personaje o una historia de contexto? Pareciera que para el corto se desdibuja la idea de personaje y lo diluye en su entorno colectivo, a pesar de que trata un tema tan íntimo del mismo cuando se refiere al hijo.

Sin embargo, lo que resalta de esta ligera confusión es que se trata de un entorno movido por la pasión y la perseverancia ante una o las decisiones en la vida. Lo difícil de una decisión es sostenerla. Pero Johnatan enseña que una decisión tomada se asume y no hay vuelta atrás, haya sido dejar ir al hijo o seguir con el alma a un grupo deportivo o, incluso, dejar una de esas pasiones por la más vital. Amar un hijo y amar un equipo de fútbol son decisiones de cemento o de piel, aunque se pierda o se esté lejos.

Ahora, por medio de la propuesta visual, es decir la propuesta fotográfica, que está en manos de Sara Rivera, se hace inmersión en esa euforia que caracteriza un universo colectivo alrededor de la pasión por el fútbol; donde los instantes que pasan apresurados se quisieran alargar para guardarlos o coleccionarlos. También, donde los momentos en que se cuestionan las decisiones se afrontan. Se logra por medio del ralentizado, que da paso a un ritmo orgánico dentro del cortometraje, aunque se perciba una intervención del tiempo real de la vida. Esto acompañado del recurso sonoro. Los cantos, los gritos y los tambores se desligan de su momento originario, incluso los diálogos, permitiendo así una percepción distinta de la euforia, esa que da escalofríos en medio de la multitud enardecida de pasión. Una multitud que ha decidido seguir con el espíritu a un equipo deportivo y un hombre que ha decidido seguir con el amor a su hijo.

Crítica por Luisa M. Cárdenas